Guerras provocadas

La guerra de las Malvinas según los músicos Guillermo Cazenave y Roger Waters de Pink Floyd

Dos calvos luchando por un peine…
… fue la sarcástica respuesta del escritor Jorge Luis Borges a la pregunta, en 1982, acerca de su opinión sobre la guerra de Las Malvinas o las Falkland Islands entre Argentina e Inglaterra (trato de no utilizar el nombre “Gran Bretaña” ya que la Bretaña es de los bretones, cuyo origen, no obstante, habría que situar en Britania y en la confluencia de lo celta y de su origen o paso por las islas hasta llegar a la propia Hispania. Pero de ahí a elegir un nombre “Bretaña”, y ponerle ese “Gran” por delante, me parece que es inédito en la historia moderna de los países).
¡Ni a los argentinos, con lo modestos que somos, se nos ocurrió algo semejante!
Pero bueno, semanas antes de que estallara aquel conflicto, llevaba viviendo más de 4 años en Inglaterra y decidí regresar por una temporada a Buenos Aires.
Al llegar tenía lugar en Mendoza (provincia cercana a los Andes y en la que mi bisabuelo introdujo el vino Malbec francés hace casi un siglo) la llamada “Fiesta de la Vendimia”. Y cómo no, el corresponsal de la BBC se emborrachó hasta el punto de que tuvieron que llevarlo del brazo a la habitación del hotel entre dos periodistas abochornados (uno español y el otro argentino) por los disparates que el inglés vociferaba: “pronto habrá una guerra entre Inglaterra y Argentina en medio del océano”.
“Pero ¡qué dice este hombre!”, gritaba el español.
La cuestión es que se lo llevaron al hotel y el incidente pasó al olvido.
Dos semanas más tarde, y estando yo grabando en el apartamento que acababa de alquilar en el barrio de Belgrano, con mi amigo, poeta, músico y genio Miguel “Abuelo” Peralta, demos para el resurgir de su grupo de los 60s “Los Abuelos de la Nada”, aunque esta vez con un joven Andrés Calamaro en teclados y mi también amigo Gustavo Bazterrica en guitarra, leemos en el diario que los Estados Unidos habían detectado con sus satélites la presencia de petróleo en la “fosa marítima” de las Islas Malvinas.
Y a los 15 días, los argentinos invaden las islas con la Thatcher en Inglaterra padeciendo huelgas y enfrentamientos feroces con los sindicatos, que habían sacado los más granado de su trogloditismo a las calles de un vetusto imperio en vías de liberalización y globalización de la econosuya del mundo mundial pre-caída de The Wall.
Caminando con mi hermano y con Miguel Abuelo por la calle, nos encontramos con el mejor amigo de mi padre (Mario Frieiro), economista, diplomático, residente en Washington, donde llegó a asesorar a John Kennedy sobre temas que ahora no comentaré, y Mario, un fanático de coches deportivos, de Paul McCarrtney, de Piazzola y juerguista de porros que mi viejo aborrecía, nos dice lo siguiente: “pronto vendrá una movida que se llamará Globalización. ¡Ustedes no saben lo que será eso! El final de la clase media, guerras inventadas para invadir y saquear los combustibles, las calles llenas de cartoneros, el final del comunismo en 5 años y del capitalismo en 25”.
¿Globalización?, pensé yo. Habrá que huir en globo o en un buen Zeppelin hacia otra Plant para cambiar de Page.
Las noticias se sucedían: un nuevo gobernador argentino en las Islas, ambos países que rompen relaciones, y encima leo que dicho gobernador es hermano de Benjacho Menéndez, quien me enseñara a perfeccionar mi ajedrez cuando tenía 15 años.
Y se produjo la guerra.
El barco en el que previamente había despachado baúles con mi equipaje desde la pérfida albión hasta las Pampas fue requisado y enviado de Southampton al Atlántico sur.
Recibo una carta desde Londres (el último correo directo entre los dos países) en la que se me informa que mis cosas están en retenidas en una consigna por la que, de ahí en más, deberé pagar 26 libras semanales si no quiero que sean arrojadas a los contenedores. Yo había pagado mucho dinero para enviar todo aquello pero, a partir de entonces, el trato quedaba ¡por defecto sin efecto!
¿Quién podría ser capaz de modificar esta injusta situación? ¡Un gringo! Y así llamaba mi abuelo a mi tío y padrino Charlie Miguens, nacido en Londres (su padre era el embajador argentino allí) y luego ejecutivo de una empresa estadounidense especializada en fórmulas para la Pepsi, Mirinda, etc. Charlie escribe a Inglaterra dicendo que es ¡mi manager! e inmediatamente le responden a New York que no habrá ningún problema con mi equipaje, que se deja “sin efecto” aquello de cobrarme la consigna y que me enviarán los baúles a cualquier puerto del mundo sin cobrarme más nada. Sólo debo indicarles qué puerto prefiero. Mi respuesta es “Barcelona”.
Poco después de concluir el conflicto, decido que no voy a vivir ni en Argentina (país del que ya me había ido en los 70s) ni en Inglaterra y que me instalaré entre Barcelona y el sur de Francia.
.
Cuando llego al puerto para recoger mis cosas, el Guardia Civil me dice “tiene 850 kilos en té de Sri Lanka”.
“¿Cómo?”, le respondo.
“Vamos a ver ese té”, indica con voz de sospecha.
En aquel inmenso hangar se divisa a lo lejos un montón de enormes cajas en las que efectivamente dice “Sri Lanka Tea”, y de ahí adentro salen mis libros, mis discos, mis fotos, mis cosas!!! llenos de hojas de té.
El aroma a té lo invade todo y el policía, ansioso por revisar aquello, finalmente (y para mi dicha) lo abandona por imposible. “Puede llevarse todo”, ordena.
Se cumplen pronto 30 años de esa guerra y estuve leyendo los diarios ingleses y argentinos. En The Guardian escribe Uki Goñi, argentino que tocó en el grupo pop Los Helicópteros junto a un compañero mío del colegio, baterista y DJ, Chapete César Aleman.
Los lectores del Guardian vomitan su nacionalismo imperialista: “que los argentinos se pudran con los galeses”, “que los argentinos se vayan con los españoles a reclamar juntos Gibraltar”, “argentinos fascistas”, “más colonialistas que nosotros: mataron a sus indios cuando ni siquiera tienen historia”. Luego de leer esto descubro que no es el pueblo inglés quien escribe sino los mismos del periódico para inflar y calentar el debate.
En el Times las cosas son más suaves: “ni portaviones tenemos”, “mejor devolverles las islas”.
Roger Waters, Morrissey y Sean Penn dicen que hay que devolver las Falklands a los argentinos.
Entro en el Foro y digo que las islas pertenecen a los pingüinos y a las ovejas, olvidando que el fallecido Kirchner marido de la actual presidenta Cristina Fernández Wilhem, tenía cara de pingüino y ese era precisamente su apodo entre amigos: pingüino.
Los ingleses escriben en sus diarios: “ahora que saben que hay petróleo, a los argentinos les interesan las islas”. Pero yo recordaba mi anécdota de 1982, con aquel periodista “bebido de la BBC” diciendo que habría una guerra y la noticia que leí sobre los satélites estadounidenses detectando Oil of Hurray!
Por fin escribo en un diario británico de máxima lectura: “BPatient brits; SHELL we EXONerate the islands? These Waters belong to the sheeps/ships. We can’t build another Wall in the fckng Atlantic”, firmando como Rogelio Waters.
En efecto, se ve que mi comentario hizo efecto por defecto, ya que los del periódico dejaron de escribir estupideces.
Y mi “Canción de las Falkvinas”, escrita en aquel lejano 1982, decía en su letra “inútiles pueblos a luchar y a conquistar los territorios que dejaron los pueblos que fueron a luchar y a conquistar los territorios que dejaron los pueblos que fueron a luchar y a conquistar…” y así durante unos cuantos minutos y en un 4 canales mientras grababa también a Los Abuelos de la Nada de mi querido amigo Miguel Abuelo.
Ya cayó The Wall, el comunismo y ahora, en pleno desmoronamiento y caída del capitalismo, Waters sale de gira y bate record mundial llenando el estadio de River 9 noches: ¡450 mil entradas y mi River jugando en Segunda!
¡Cómo no pedir que devuelvan las islas a la Argentina, Roger!
¿Y de la globalización, los cartoneros y aquellos nefastos pronósticos de Mario Frieiro? Todo eso y más…; ¡más que veremos!
Guillermo Cazenave, Miguel Celades y un ET bien atento

Fuente: www.guillermocazenave.com

Una respuesta

  1. ewen carmichael

    As Roger Waters said…’The Malvinas are Argentinian’……How can the UK claim the islands are theirs? It’s like saying the Argentians can claim the Shetland Islands…

    Ewen

    Me gusta

    marzo 6, 2012 en 2:12 pm

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