Obama, para evitar el ridículo internacional, ahora dice que Venezuela no es amenaza para EEUU

BARACK OBAMA, ACTOR Y PSICÓPATA A UN MISMO TIEMPO, PARA EVITAR EL RIDÍCULO INTERNACIONAL EN LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS, SE VE OBLIGADO A RETIRAR EL ACOSO EXPLÍCITO CONTRA LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

EL IMPERIO SIONISTA SE DESVANECE DE A POQUITO A POQUITO:

Obama se retracta: “Venezuela no es una amenaza para EE.UU.”

Publicado: 9 abr 2015 22:31 GMT | Última actualización: 9 abr 2015 23:40 GMT

El presidente de EE.UU., Barack Obama, se mostró dispuesto a “hablar claro” al referirse a Venezuela y dijo: “nuestro interés principal y duradero es en una Venezuela que sea próspera, estable, democrática y segura”. Asimismo admitió: “no creemos que Venezuela sea una amenaza para los Estados Unidos”.

“Creo firmemente en el compromiso diplomático, y EE.UU. sigue abierto al diálogo directo con el gobierno venezolano para discutir cualquier tema de interés mutuo”, señaló el mandatario estadounidense en una entrevista con Efe.

No creemos que Venezuela sea una amenaza para los Estados Unidos, y Estados Unidos no es una amenaza para el gobierno de Venezuela”, declaró, pero a la vez prosiguió diciendo que EE.UU. continúa “muy preocupado por cómo el gobierno venezolano sigue esforzándose por intimidar a sus adversarios políticos”, mientras subrayó que “deberíamos preocuparnos por tales hechos en cualquier país del mundo”.

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El presidente de Venezuela Nicolás Maduro, a su vez, ha declarado que “hemos logrado que el presidente Obama reconociera que Venezuela no es una amenaza”. Afirmación que ha hecho a través su cuenta de Twitter.

En marzo, EE.UU. impuso sanciones contra siete funcionarios militares de Venezuela, declarando que el país representa una “amenaza extraordinaria e inusual a la seguridad nacional y la política exterior estadounidenses”. El presidente bolivariano, Nicolás Maduro, calificó dicha decisión como “el paso más agresivo, injusto y nefasto que jamás se haya dado contra Venezuela”. Mientras tanto, varios países de América Latina han expresado su apoyo al pueblo venezolano, condenando las acciones del gobierno estadounidense.

Se espera que en la séptima Cumbre de las Américas, que se celebrará en Panamá entre los días 10 y 11 de abril, la Unasur llame a Obama a que derogue la orden ejecutiva en la que agrede a Venezuela tras acusarla injustamente.

Fuente: http://actualidad.rt.com/actualidad/171568-obama-venezuela-no-amenazar-eeuu

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EL IMPERIO SIONISTA NORTEAMERICANO HACE EL RIDÍCULO INTERNACIONAL AL HABER CATALOGADO A VENEZUELA DE AMENAZA PARA LA SEGURIDAD NACIONAL Y RECULAR AL POCO TIEMPO AL DETECTAR QUE SU INFAME MEDIDA HA RESULTADO SER UN FRACASO Y UN FORTALECIMIENTO DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA

EEUU recula ante solidaridad mundial y asegura ahora que Venezuela no es una amenaza

Venezuela no constituye amenaza alguna para la seguridad de los Estados Unidos, ha afirmado Ben Rhodes, asesor de Seguridad Nacional del presidente estadounidense, Barack Obama.

EEUU no cree que “Venezuela represente alguna amenaza a nuestra seguridad nacional. Pero es el marco en el que se plantean estas medidas en EEUU y tenemos muchas en diferentes partes del mundo. Esto no es contra el gobierno de Venezuela en general, ni representa un cambio dramático”, ha precisado Rhodes durante una conferencia de prensa conjunta con el asesor del presidente para el Hemisferio Occidental en el Consejo Nacional de Seguridad de EEUU (CNS), Ricard Zúñiga.

La alusión a esa “amenaza” (es decir, Venezuela), precisa Rhodes, se hizo de manera protocolaria, pues las leyes de EEUU exigen el uso de esa palabra o similares para invocar poderes que permitan sancionar a personas específicas en otros países.

Washington, aduce Rhodes, secunda la vía del diálogo con el país bolivariano, y, de hecho, el Gobierno estadounidense seguirá respaldando los esfuerzos regionales encaminados a acercar a la oposición y al Gobierno.

Zúñiga, por su parte, alega que Washington tiene interés en “el éxito y la estabilidad de Venezuela”, ya que la crisis económica y política de Venezuela podría tener un impacto regional y extrarregional, y eso preocupa a EEUU y a otros países de la región.

Finalmente ambas autoridades norteamericanas han hecho hincapié en que los Estados Unidos no tratan de desestabilizar al Gobierno de Nicolás Maduro.

En contradicción con lo dicho, el Gobierno venezolano acusa abiertamente a Washington de injerencias en sus asuntos internos, de apoyar los planes desestabilizadores de la oposición y de ser en gran parte responsable de los problemas económicos y políticos de Venezuela.

El pasado 9 de marzo, el presidente estadounidense, Barack Obama, emitió una orden ejecutiva que declara el Gobierno venezolano “una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y política exterior de los Estados Unidos”, además de sancionar a otros siete funcionarios del país sudamericano.

Ante este medida, tachada por el presidente Maduro de agresión a la soberanía nacional de su país y al pueblo venezolano, el Gobierno bolivariano lanzó una campaña de recolección de firmas exigiendo la derogación del decreto de Obama y las medidas unilaterales y violatorias del derecho internacional y los principios y propósitos de la carta de las Naciones Unidas.

Hasta el momento, la campaña ha recogido más de 11 millones de firmas: seis millones en Venezuela y más de cinco en el resto del mundo.

A su vez, muchos países y diversos foros, como por ejemplo la Unión de Estados Suramericanos (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), han manifestado abiertamente su oposición a la acción ejecutiva de Obama contra Venezuela.

Fuente: http://www.librered.net/?p=38117

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Las 7 acciones que tomará EE.UU. para justificar su ataque contra Venezuela

La reciente declaración del presidente Barak Obama señalando a Venezuela como una amenaza extrema e inusual posee dos sustentos que débilmente permiten un análisis racional por la extrañeza de la afirmación. Más bien, es factible comprenderla a partir de reacciones emocionales (preocupantes por cierto), que escapan al marco regulatorio de la diplomacia y las prácticas de respeto en el campo social, humano y político.

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La primera base es el Excepcionalismo, doctrina fundamental del Gobierno estadounidense y atado a su cultura intrínseca, según la cual esta nación tiene un destino manifiesto que la obliga a ejercer el control y supervisión del mundo, para que se desarrolle acorde con sus propios criterios de lo que significa justicia y libertad. Dios los ha destinado a ser el pueblo elegido y ello implica que tiene el derecho a aplicar todas las herramientas terrenales para obligar a seguir su camino, obviamente torciendo el cuello o el brazo, a quien no acepte el discurso ‘divino’.

Esta concepción, comprendida dentro de los cánones de la siquiatría por su evidente desconexión con la realidad, implica que la injerencia es uno de los principales instrumentos, poderoso y legal, que lo autoriza a invadir pueblos y naciones.

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La segunda base es su concepción de justicia, ligada a lo anterior, según la cual el Estado debe prevenir, curar o paliar todas las acciones internas y extranjeras que pudiesen afectar su estabilidad como país-potencia, estableciendo una legislación que interpreta lo correcto a partir de la mirada de las élites: todo aquello que atente a la propiedad debe ser condenado fuertemente por cuya razón la corrupción, por ejemplo, está en segundo lugar pues no afecta al paradigma mencionado. El orden es un pilar esencial, de allí que toda manifestación o voz deba ser silenciada por medio de la persuasión física, armada o psicológica, amparada en la legalidad. La tortura es aprobada sin dilación.

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Por tanto, las verdaderas amenazas proceden de su forma agresiva de proceder frente a las voces o pueblos que consideren que su libertad está en riesgo y, como el mito de la caverna de Platón modificado, al ver la luz deberían ser cegados por la muerte, el golpe o las ataduras. Salirse de su eje significa una amenaza a la supervivencia pues el éxito se fundamenta en la expoliación.

¿Qué se pretende con Venezuela?

Hay que ser analíticamente profundo pues no es una simple advertencia sino que confirma que aún se sienten dueños de América del Norte, Centro y Sur, es decir, de todo un continente, corroborando la concepción entregada al comienzo.

Lo que inquieta a las democracias del planeta es que sus propias normas le facilitan una política de sanciones, destinada no únicamente a individuos vinculados al Gobierno, sino ya contra un Estado considerado contradictor. No obstante, cuando se ha solicitado justificar los procedimientos, la superficialidad es asombrosa. Según algunos funcionarios que prefieren permanecer anónimos para no ser sancionados también, esta orden ejecutiva “ayudará a proteger el sistema financiero de Estados Unidos de los flujos financieros ilícitos de la corrupción pública en Venezuela”, como lo manifiesta BBC Mundo. Otros no pudieron explicar de qué manera esos señalamientos impactan la seguridad nacional estadounidense. En tanto, los siete funcionarios castigados pertenecen al aparato de seguridad del Estado venezolano, se les impide la entrada a EE.UU. (aunque no les interese), y tienen cerradas sus cuentas (aunque no las posean), ya que Washington los responsabiliza de lo que considera excesos represivos de las manifestaciones (febrero 2014), cuyo resultado fueron 43 muertos, muchos de ellos gobiernistas, y cientos de lesionados.

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Lo que se intenta desde la Casa Roja (ex Casa Blanca) es enviar varios mensajes, entre ellos, primero, que los dueños de este planeta por destino manifiesto son ellos y nadie puede oponerse ni racional ni irracionalmente; segundo, que su poder procede desde el Cósmico como un mandato sagrado por lo cual están obligados a usar la espada cuando el mensaje no sea aceptado sin dilación; tres, que solo se retrocede cuando es imperioso aunque el mandato es dar la batalla hasta lograr convencer o eliminar al contrario; cuarto, que lo conveniente al opositor es entregarse mansamente al dictado divino que ellos encarnan, permitiendo que sus colaboradores (los supuestos verdaderos patriotas, pues su mente está en el norte y no en Latinoamérica) privaticen toda la nación para favorecer a los fieles religiosos que los acompañen.

Las peligrosas medidas en acción

Ante ello, es urgente dejar en claro las acciones que tomará el Gobierno de Obama con el fin de justificar su ataque continuado a Venezuela, proyecto que lo ha desarrollado incansablemente también en otros continentes y contra países que sufren sus embates actualmente.

1. Bandera falsa: crear un conflicto real a través de un autoatentado con el fin de justificar el asesinato de latinoamericanos e intervenir Venezuela. Este podría ser un ataque a una embajada, funcionario, ciudadano estadounidense, por ejemplo, en cuya táctica hay muchísima experiencia acumulada.

2. Incrementar su ayuda militar y económica a la oposición a través de ciudadanos venezolanos interesados en devolver las riquezas del país a manos extranjeras, empleando organizaciones espurias.

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3. Insistir en el ocultamiento de víveres y medicinas, fomentando el contrabando, con el fin de incrementar las dificultades que existen objetivamente en esos campos.

4. Bloqueo económico a través de sanciones directas o indirectas que logren debilitar la infraestructura nacional, cuyo paso más fuerte fue dado a través de la baja artificial del precio en el petróleo.

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5. Campaña mediática interna y mundial con el fin de imprimir en la opinión pública las categorías de crisis insalvable, falta de autoridad, represión a la oposición, corrupción, con el fin de incentivar ‘La Salida’ por fuera de las elecciones.

6. Fortalecimiento de las derechas existentes en todos los países latinoamericanos, como se ha estado viendo con la visita de Piñera, Calderón, Pastrana (todos afectos a Augusto Pinochet), a los golpistas y responsables de tragedias en el país.

7. Insistir en el uso de las agencias de inteligencia de carácter secreto o reservado para desestabilizar por otros mecanismos. Especialmente se recurrirá a aquellos venezolanos que vendan su nacionalidad o patria por denarios extranjeros, utilizándolos para propiciar la violencia y el aumento de sus índices.

Todas las medidas enumeradas están actualmente vigentes en tanto son parte de un proyecto ‘evangelizador’ y, por dicha razón, supuestamente justificado.

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Conclusión

Esta declaración de ‘emergencia nacional’ es una herramienta para aplicar sanciones contra un país en determinadas situaciones y que le permite al presidente de Estados Unidos ir más allá de lo que se haya aprobado en el Congreso incluso posibilitando el ‘Caos controlado’.

Sin embargo, lo que debe provocar temor para el Gobierno estadounidense es su propia dirigencia que les ha impedido comprender la realidad mundial y que ahora tiene al país cada vez más solitario y en conflictos prácticamente en casi todo el mundo. Desafortunadamente para una potencia que podría aportar tanto a la paz y el desarrollo mundial, la percepción de la mayoría de países sobre este es negativa, vinculándolo incluso al terrorismo mundial.

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La recomendación racional y humanizadora al mandatario Obama es que recupere la credibilidad a través de una política inteligente asociando la justeza a la defensa de los afroamericanos tan agredidos y asesinados, a los latinoamericanos que constituyen una importante fuerza laboral para la marcha industrial, a los sistemas de salud y educación privatizados en extremo dejando a millones a la intemperie, concentrando sus esfuerzos en resolver la difícil situación interna de emisión volátil de dinero sin respaldo que provocará una crisis impensable, en fin, promover la verdadera equidad en todos los escenarios donde pueda ejercer su actuación.

Se considera que, al exponer públicamente las acciones encubiertas que se pretenden, es factible que la intervención militar directa ya no sea posible por obra de la sorpresa, aunque el magnicidio sigue siendo una opción no descartada. De igual modo, debe preocupar sobremanera a los ideólogos estadounidenses que cada afirmación que proveen como verdad es exactamente lo contrario: no es Rusia la que se está aislando sino su propia nación y el incremento económico producto de nuevos convenios es erróneo pues está disminuyendo gravemente. La división de la Unión Europea ante temas sensibles como Ucrania u otros parece indicar que el debilitamiento es global. El otoño de este patriarca injusto comienza a perfilarse con mayor nitidez en la medida que no regrese a la arquitectura valórica fundada en la Equicracia: la soledad en que han quedado sus medidas, sin que nadie apruebe estas en el mundo, indican que el proceso reflexivo es su único camino para enderezar su concepción ideológica.

Lo que sí es veraz es que el cambio en Estados Unidos, pueblo al que muchos consideran hermano en Latinoamérica y el Caribe, demorará algún tiempo más pues es preciso un proceso de liberación de las ataduras en la conciencia y en la movilización, lo que conllevará una victimización alta. La esperanza es que el golpe suave en el interior no se podrá promover pues quienes lo inventaron… a sí mismos no se lo provocarán.

Finalmente aquí cabe con exactitud la letra de León Gieco quien en 1978, ante las dictaduras, conflictos bélicos y el exilio de Mercedes Sosa, escribió: “Solo le pido a Dios que lo injusto no me sea indiferente, que la guerra no me sea indiferente, es un monstruo grande y pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente, si un traidor puede más que unos cuantos que esos cuantos no lo olviden fácilmente”. 

Artículos anteriores de experto

Amenazando a Venezuela, Obama declara la guerra al continente

El señor Obama lo dice con todas las letras: “Venezuela es una amenaza extraordinaria para la seguridad de EE.UU.”, no parece alcanzarles con la descomunal guerra económica descargada durante todo el año 2014.

No se trata de una bravata más, que nadie se equivoque. Esta vez, el peón obediente de los diferentes lobbies que componen el Gobierno norteamericano ha lanzado una advertencia gravísima contra el proceso revolucionario venezolano. El señor Obama lo dice con todas las letras: “Venezuela es una amenaza extraordinaria para la seguridad de EE.UU.”, y tras cartón anuncia más sanciones a la que ya venía aplicando el Gobierno del norte. Esto quiere decir que no les basta con alimentar con millones de dólares a la oposición golpista que no puede hacer pie en las urnas y genera -cada tanto- acciones violentas y desestabilizadoras.

Tampoco parece alcanzarles con la descomunal guerra económica descargada durante todo el año 2014 y lo que va de este período, generando desabastecimiento, desfase descomunal entre el dólar y el bolívar, incentivando el contrabando mayúsculo con la ayuda de sus cómplices colombianos, y tantos otros artilugios para asfixiar a la población venezolana.

Esta vez, quienes manejan el stablishment estadounidense le hacen decir a “su” Presidente, que como Venezuela es una amenaza, Estados Unidos deberá defenderse de la misma.  No hace falta ser muy imaginativo para leer entre líneas lo que están dictaminando: en función del “peligro chavista” podría producirse un ataque de gran escala contra los que EE.UU. considera sus “enemigos peligrosos”.

Sabemos muy bien como mienten los gringos para impulsar invasiones brutales contra otros países. Pero además, que ante la falta de excusas son activos “generadores de climas” destituyentes que terminan en el desarrollo de acciones invasivas de gran escala contra naciones que desentonan con su forma imperial de pensar. Ya lo hemos visto en los últimos años en el Medio Oriente y ahora lo estamos observando en las maniobras desarrolladas en Ucrania para acosar a Rusia. Arman mercenarios como el Estado Islámico, cooptan gobiernos para que colaboren con estos últimos, construyen más y más cárceles clandestinas para torturar a sus prisioneros, acuden por último a atentados de “falsa bandera”, cuando los creen necesario para sembrar el terror en determinadas circunstancias. Todo eso y mucho más es producto de la avaricia imperialista.

Por lo cual, estos dichos actuales de Obama no deben ser tomados a la ligera. Están apurando la carrera, saben que si no lo hacen, poco y nada podrán esperar de una oposición a la que ayudan monetariamente pero en el fondo desprecian por su inutilidad. Además, perciben que a nivel de sus aventuras golpistas, han topado con el muro construido por la Inteligencia bolivariana y la férrea unidad de sus Fuerzas Armadas. Es en función de esa realidad que el dueño del circo parecería estar dispuesto a dar licencia a sus payasos y pasar a actuar como protagonista.

Por lo tanto, si Obama dice que la Revolución que reivindicamos todos los latinoamericanos y caribeños es una “amenaza”, nosotros no nos podemos quedar de brazos cruzados observando como cualquier día de estos, Venezuela se convierte en las últimas horas de la Panamá de Torrijos. Toda prevención es poca, toda solidaridad es indispensable. La de la UNASUR, el ALBA y la CELAC, pero también la de los pueblos. Tener conciencia que si lo intentan, si un buen día de estos, como ya hicieron con Irak, Afganistán, Somalia, Libia, Siria y tantos otros rincones del Tercer Mundo, los yanquis deciden inventarse un escenario para “verse obligados” a intervenir con sus marines, o a generar una situación de crisis tal, que desestabilice superlativamente al Gobierno legítimo de Nicolás Maduro, debemos exigir a nuestros gobiernos romper relaciones de inmediato con los Estados Unidos. Es hora de terminar con las hipocresías de que si lo hacemos se viene el Apocalipsis.

Ser solidarios con Venezuela hoy no se resuelve con declaraciones, sino con hechos concretos. Boicoteando los productos norteamericanos, paralizando a través de la acción sindical conjunta latinoamericana, sus barcos allí donde estén, de la misma manera que se hizo con la Sudáfrica racista. Generando un clima regional en que el territorio que ellos piensan mancillar se les puede convertir en un tembladeral.

Con Venezuela nos la jugamos todos y todas, porque quienes hoy han utilizado a Obama como vocero para amenazarnos, no dudarán en aplastar nuestras frágiles democracias. Si dudamos en que ante un ataque de envergadura no caben paños tibios, sino mostrar los dientes y proceder con patriotismo para defender cada una de nuestras agredidas soberanías, estaremos en graves problemas.

Las cartas están echadas. De un lado, el Imperio y sus aliados locales. Del otro, el pueblo de Venezuela Bolivariana y su Revolución, que es como decir, los de Cuba,  Ecuador,  Bolivia,  Argentina,  Chile, Nicaragua, y todos aquellos que se animen a no dejarse pisotear por la bota prepotente de quienes gobiernan en Estados Unidos.

Fuente: http://www.telesurtv.net/opinion/Amenazando-a-Venezuela-Obama-declara-la-guerra-al-continente-20150309-0049.html